Legalización de la marihuana
Una gran parte de la sociedad ve con malos ojos el consumo de drogas que cada vez es más frecuente en nuestras sociedades. En parte por los riesgos nocivos para la salud, pero en parte porque la relacionan con el crimen y el delito. En ese sentido, sociedades como la de los Estados Unidos han argumentado que una legalización de las drogas podría tener una fuerte incidencia en el aumento de la criminalidad. Pero ¿Es eso cierto?

Hace poco más de un año, Holanda anunció que tendría que cerrar algunas de sus cárceles por falta de presos. Es decir, el sistema carcelario que hace una década no era suficiente para el país, hoy en día tiene mucha más capacidad de la que necesita: puede alojar a 14.000 detenidos, pero solo ocupa 12.000 de estos espacios. El anuncio fue hecho oficial (ver: Netherlands to close prisons for lack of criminals) e incluso se pensó en realizar un acuerdo con Bélgica para que este país utilizara sus plazas libres. La crisis en Holanda se convirtió en falta de criminales.

Un artículo afirma que en gran parte esta situación ha sido desencadenada por la legalización de drogas como la marihuana (ver: Holanda cerrará prisiones por falta de criminales). Esto nos lleva a hacer una reflexión sobre este tipo de argumentos que relacionan a este tipo de drogas con altas tasas de criminalidad. ¿Será que es precisamente por el hecho de ser ilegales que se han convertido en un mercado negro rodeado por un entorno que involucra al crimen organizado, narcotráfico y violencia? ¿Qué fue primero , el huevo o la gallina? Pareciera ser, según este planteamiento, que es precisamente el hecho de que estas drogas sean ilegales el que los convierte en un problema social de tal magnitud. No estamos hablando de las implicaciones en la salud de los consumidores, estamos hablando de la criminalidad que gira en torno al tráfico y consumo de drogas.

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